Crónica #3 (Jessica Sánchez)
Desde el
inicio, esta práctica social estuvo permeada por la incertidumbre, y si bien
tener un lugar seguro para hacer la práctica como lo es la Fundación Macondo
Libre y en especial el programa de la Pola Lectora, era una certeza, ése era
apenas el primero de muchos pasos para iniciar e “irrumpir” en esto de la
práctica social.
Y es que,
precisamente, porque nos preocupa como futuros docentes la manera en la que
podemos “irrumpir” significativamente en las personas que asisten al club, es
que le apostamos a una planeación contextualizada, cercana a problemáticas
sociales sobre las que es importante preguntarse.
La
incertidumbre sigue, “respirándonos en el cuello”, pues si bien hacemos, como
programa La Pola Lectora, una planeación bien estructurada, en algunos momentos
en los que estamos preparados y listos en el lugar también estamos a “ciegas”,
damos pasos a tientas intentando dar con la mejor dinámica, la mejor
planeación, las mejores palabras que realmente calen en cada uno de los
participantes del club. De allí que la primera sesión de nuestro club -El baile
de las locas- se enfoque en preguntas enfatizadas en el rol de la mujer en un
contexto determinado.
La sesión
fue interesante, de repente te das cuenta que todo lo que planeaste como grupo
sale a la luz y parece calar un poco en los participantes. De repente cada
detalle, cada dinámica, cada pregunta toma sentido y encaja como engranajes de
un reloj. Por supuesto que, al ser la primera sesión apenas es la punta del ice
berg, ves ciertos detalles que no habías previsto y piensas en todas las otras
sesiones que se vienen encima, pero es u gran acercamiento a campo por primera
vez.
El proceso
sigue siendo una completa sorpresa, pero escuchando a otros compañeros en otros
sitios de práctica, me convenzo de que en esa sorpresa y en nuestra capacidad
de improvisar -aún frente a lo planeado-, precisamente allí radica el meollo de
ser docente, pero, sobre todo, de ser parte de una comunidad.

Una permanente tensión entre los planeado y lo improvisado, pero solo quine planea puede improvisar
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